martes, 25 de julio de 2017

Del Deseo de los Momios.



Los momios dejan sus corolas
y sus flores, todas,
y logran de ese modo
una saludable desnudez. Algunos
aún muestran dientes firmes
y vientres lisos,
no achicharrados por la obesidad.

Los momios derivan, transmigran
de un árbol a otro árbol,
de una hormiga muerta a una hormiga que vuela
y tú te descalzas para seguirlos
en esta mañana rebosante de almíbar
cuando el sol se prende de los diez destellos
que entraran por tu ventana mientras dormías
y ahora los momios te desean
y en el resto de tu mañana verás manos
separadas del cuerpo
en busca de tus senos 
y el amor de los monstruos te halagará
y se lo contarás a tu amante
y lo verás arrojarse al río turbulento
y morir mientras sus manos agitan la corriente.

Los momios se detienen hacia el atardecer. Te esperan.

Un perro triste se pasea
por la glauca mirada de los monstruos. 

GOCHO VERSOLARI

El Centelleo de la Mosca Número Cuarenta





Centellea la mosca cuarenta. 
La que resbalara tantos años
por mi garganta suave
en dirección a mi garganta oscura , 
la que se abría a inmóviles  abismos ,
en los que  crecen los   pastos del olvido. 

La mosca cuarenta se viste de librea
y sirve el té con masas
a espectrales damas vestidas con encajes. 
Al final de la tarde
reclamarán colíreo, encandiladas
por el vértigo reclinante de su brillo.

Centellea la mosca. Centellea
como una lámpara que olvidaran
sobre la losa de un sepulcro. 

(Gritan en mis oídos
 las estrellas). 

GOCHO VERSOLARI.

lunes, 24 de julio de 2017

Introducción a tu Sueño





No dejes de dormir
en el corazón de los milenios,
cuando el atardecer del cosmos
se llene de cabras azules,
de panes,
de peces
y silencios.

GOCHO VERSOLARI

Introducción a una Tormenta; a cualquier Tormenta




La tormenta estrecha panes
contra el edredón de tus piernas.
La tormenta. 
Balbucea, te acaricia
y un volcán azul explota lento
bajo el campo de semillas de tu tarde.  

GOCHO VERSOLARI

Introducción a un Atardecer; a cualquier Atardecer




Atardece 
en el quinto recodo de tu entraña
Atardece
y el día es un volcán
que estalla tu seno derecho
y prepara el orgasmo azul
de la alborada


GOCHO VERSOLARI

Introducción al Fondo de la Tarde




El fondo de la tarde
pintará tu sexo;
cuántas gaviotas 
se ofrenderán en holocausto
para llenar de rojo
tu  pubis silente;
anochecido.


GOCHO VERSOLARI

viernes, 14 de julio de 2017

Desde tus Pies Claros se cierne la Tormenta.




Las tormentas laten en tu empeine derecho
que al llegar la noche
se nubla, se tuerce, se agiganta
y luego se suaviza:
gacela agonizante,
patena de los días. 

Las tormentas palpitan en tu tobillo izquierdo
y desde el ápice visitan 
los cuatro extremos de los cielos
y las direcciones del espacio braman 
en un silencio acuoso
y la tormenta se abalanza con serenidad temible

Entonces
evocamos los fiordos animados del sol
y soñamos con la alegría salvaje
que a veces se desata en el costado de la entraña.

Tus pies emiten rayos hacia el fondo de la tierra
y  rompen las vasijas azules
que preparáramos para encerrar a Dios. 

GOCHO VERSOLARI

Llegará Grecia




Cabalgando un alhelí 
llegará Grecia. 
Fiordos azules y espectrales
y el sol que rebasa las costas
como una amante enloquecida

Llegará Grecia.

y tus cabellos se llenarán de tardes y manzanas
y  flameará tu desnudez  
al viento del Peloponeso;
en tus crepúsculos
se chamuscarán el cielo, el deseo,
el silencio y tu noche:
sirena azul, tendida
entre cuatro pabilos cenicientos.

Cuando el Arquero hienda la rodilla
y la vía láctea se convierta en un cuervo de nieve,
llegará Grecia.
llegará Grecia
y saldrá el sol

GOCHO VERSOLARI

martes, 27 de junio de 2017

Breve Himno al Silencio de los Pájaros





El silencio es una daga blanca
de plumas amasadas en milenios
que suelta buitres en los atardeceres
( las llaves del crepúsculo 
caen tintineantes
sobre la tierra).

El silencio es una línea
caracoleante
que llega a tus pies, que se detiene
en los sutiles recodos, en los mundos
que guardan tus tobillos

El silencio de la tierra se llena de pájaros
y nuestro andar cósmico
es un derramarse,
un llenarse,
un volverse a vaciar
mientras las aves de la muerte
llenan nuestros pechos de cintas bermejas
y los cormoranes del dolor
revolotean,
revolotean
en las estrellas.

Más allá del silencio, 
 una tundra celeste muestra a los cielos
 el lenguaje arcano de tus huellas.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 26 de junio de 2017

Dos toneladas de esmeraldas





He arrojado por la borda de la noche
dos toneladas de esmeraldas
que vomitara con mi última borrachera.

Firmes, duras,
las piedras se desplomaron sobre la realidad
y desde entonces,
las cosas cotidianas,
las rosas a lo lejos,
las miradas tiernas y las miradas torvas,
tu caminar ondeante cuando la tarde asoma;
todo,
absolutamente todo,
emite un brillo entre verdoso y azulado.

Tomo la luz con mis manos reptantes
y la convierto en lecho para que nos amemos;
que tu piel acumule
 los rebuznos misteriosos  del sol
en el filo vibrante del crepúsculo

He arrojado por la borda de la noche
dos toneladas de esmeraldas
que al caer se convirtieron en pájaros
y ahora su vuelo en la mañana 
acompaña tu caminar,
descalzo  y somnoliento,
con el café perfumando tu garganta
y  el par de lunares azules que palpitan
en el séptimo pliegue  de tu  seno.

GOCHO VERSOLARI

Los Abismos






Desfilando seductores,
mis abismos insisten  que esta noche
demuela las paredes  del silencio
y me marche en las alas 
de esas aves negras hechas de vacío;
las mismas que diseñan noche a noche
la tenue silueta de la nada.

Mis abismos en forma de burbujas y racimos
aspiran a mi vientre,
forjando planes para hundir el imperio
del último silencio.

Los abismos, tan imprescindibles
como las aves, las plegarias y el silencio;
como tus senos
que en los atardeceres
desnudan el vuelo de las noches.

Mi carne de ambos sexos
anhela noche a noche la carne de la nada
y este  resucitar continuo
en una juventud sin prisa y sin escarcha.

Siguen desfilando los abismos; aquellos
que  devoran 
y a veces vomitan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Solía




Solía enraizarme en las tormentas,
convertirme en viento,
en racimos de lluvia, A veces
mis propios relámpagos me enceguecían durante semanas.
y yo solía salir bajo mis lluvias
con ojos desesperados y sexo enhiesto.

Desde lejos se escuchaban mis aullidos
y por las puntas de mis dedos
escapaban chispas azules
y  silencios del cosmos.

Solía regresar cansado
y tenderme en la cama que habías preparado
cerca del cielo de la habitación.
Allí te esperaba mientras amasaba el sueño
y la tormenta se presentaba en mis ojos cerrados
con la forma de un caleidoscopio que se cierra.

Solía recibir tu sexo
como una maroma que me uniría al cielo de la noche;
como un pensamiento creador
de horizontes, de pájaros. Un puñado de rayos retrasados
llegaba en tanto a mi vientre
y deteniéndose en mi miembro
invocaba los silencios de arriba,
los silencios de abajo
y los gritos trémulos que no se profirieron nunca,.

Solía. Ahora
el cuarto se llena de azulejos
posados en el alféizar
que no dejan de mirarme y de soñarme

Un dragón de luz azul
levantan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Las Mujeres Emergen de mi Lápiz



La punta de mi lápiz se llena de chispas
y una bola de fuego agiganta la noche
y desata cataratas de pan
que se mezclan al brillo de los copos, cada uno
con la forma de un seno,
redondos como vulvas y corolas; las siluetas
que no dejan de caer,
sugieren desde una cintura
hasta la  blanda valva
de una cadera.

Las mujeres emergen de mi lápiz
como las nubes oscuras del invierno.
Se desnudan,
se alejan. El ocaso
las devora y vomita y ellas
no abandonan su baile

El amago de la soledad
enrojece  la luna de diciembre
y demuele despacio las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

La Diaria Matanza de las Vírgenes



En algún momento del crepúsculo
miles de vírgenes son degolladas a granel

Después resucitarán en mi lecho,
cuando el blanco de la noche se derrame
sobre los ventanales del tiempo. Después
se conjurarán las vírgenes muertas
para hacer el amor con mi sombra,
con la sombra de mi sombra,
con mis atardeceres y con  todos los sitios
que guardan mi ausencia; ese diamante enorme
que no ha cortado
ni cortará
ningún cristal.

Corre.
Refugiate en tu casa:
el brillo de una matanza colosal
llueve de los costados de la luna.

GOCHO VERSOLARI