domingo, 13 de mayo de 2018

Te multiplicas por diez mil





Tu desnudez no es simple.

La luz,
el silencio,
las posibles miradas,
la presencia o ausencia de fantasmas,
la sombra de los árboles
con copas y sin fronda,
el vuelo de algún pájaro,
brindan matices a tu piel
y la transforman en vino
con más o menos cuerpo,
con colores y aromas;
con equilibrio y paz.

De este modo,
cuando te desplazas desnuda,
caminando casi de puntillas,
cada paso trae otra mujer,
y otra;
en un  sinnúmero de formas
de reflejar la luz.

Cuando te detenga para amarnos
encontraré multitudes de ti misma
que al escapar  de mis brazos,
se estrellarán contra mi pecho
para perderse
en los laberintos violetas de mi voz
cuando te nombra
a ti,
a las otras,
a esta solidez súbita
de la luz de la luna
capaz de reproducir tu piel,
tus matices,
ese silencio luminoso
que flota sobre ti como una nube
y que te multiplica
por diez mil.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 10 de mayo de 2018

Bucólica





Hay mieses que maduran en el aire
que saltan, chispean, anochecen
mientras danzas desnuda 
en los recodos del viento y por momentos
te encarnas en el fino polvo
que engendra el sol. 

Hay mieses que maduran en tu pecho
y por las noches
mi pequeño cuarto está repleto
de agrícolas luces  que forjan melopeas;
tu piel está madura para la cosecha
 y el resplandor de la ventanas
es  tierno pan

Preparemos la siega. 
Bailemos entre surcos y mazorcas;
seamos los frutos 
y a la vez 
 el segador.

Cuando llegue  el crepúsculo 
llenaremos pechos y graneros;
entonces,
en plena medianoche,
explotará la luz.





GOCHO VERSOLARI

miércoles, 9 de mayo de 2018

El viento está lleno de niños



...y el viento sopla como huracanes
y se lleva mis letras
y el alma
rompiendo muros y cadenas
dejando
una estela en el cielo
blanco lienzo que ondea
Y te busca..

Marijose

El viento está lleno de niños
que aplauden y ríen cuando bailas
mientras la soledad, pájaro enorme,
anida en tus cabellos.
En el ápice de la danza,
los huracanes se llevan el silencio,
el atizador de tu abuela,
y las molduras de tu paz.
El tornado
arrastra el cofre de tus generaciones
que te siguieran como una enorme águila
hecha de fantasmas,
de besos
y de sol.
Cuando los niños del viento dejan de aplaudir,
quedan tan sólo las ruinas de la casa
y tú sigues la descalza danza:
tu cuerpo liberado,
trasmitiendo los sueños de los pájaros
al barro de la tarde,
al aroma de incienso de las tres;
a tu muerte desnuda,
y a los espasmos
de tu resurrección.
Los niños del viento se retiran
y soplo hasta que el aire
levanta mi cráneo
y el techo de los cielos.
Entonces,
Las bestias del crepúsculo
se abalanzan sobre tu desnudez.
Llega la noche. Entre las ruinas de la casa
el espectro de un niño
bebe nuestros sexos
y la noche
cae.
anguish_by_rdhobbet-d8lcdxu

GOCHO VERSOLARI

Tu desnudez vuela en negativo





Hay pájaros que vuelan hacia atrás
hacia el costado;
planean en negativo,
invirtiendo las tonalidades de la tarde,
licuando las violetas luminarias
para después beberlas,
regurgitarlas,
arrojarlas en tus caderas
cuando te tiendes para la pequeña muerte
en que te agitas, flameas,
te elevas
y te conviertes en un enorme pájaro
entre mis brazos,
deslizándote hacia adelante,
hacia atrás
hacia el costado.



En un momento
tu desnudez vuela en negativo
y ambos nos desplomamos en la noche
que nos recoge,
nos acaricia,
nos amortaja
hasta el circunvalar ardiente
de la resurrección.


GOCHO VERSOLARI 

domingo, 6 de mayo de 2018

Somos el sueño de una abeja



El mundo cuelga
del sueño de una abeja
que en alguna dimensión soleada
liba y liba sin detenerse
en aquel  tiempo 
que multiplica el nuestro, que lo cubre
con los insectos de la eternidad.

Somos una burbuja virtual
pendiendo de los ocelos;
 alucinación fulgurante
que en menos de un momento
se precipitará al vacío. 

Vertiginosos,
bullentes,
zumbantes,
buscaremos otro sueño
que nos acerque al origen de la  vida
y al añil de una noche; 
aquella que guarda  un  verde anhelo
en el cuadrado silencio 
de la piel. 

GOCHO VERSOLARI

jueves, 3 de mayo de 2018

Tu entrega azul, desesperada de alhelíes y de sol



Tamarindos azules y tersos
modulan tus senos, tus pezones
que se emancipan se liberan
y dejan de ser senos
y se transforman en lunas, 
en estómagos de cigueñas,
en ardores de ángeles. Tamarindos
rojos y amargos
esparcen gotas de tristeza desde la alborada.


Camina descalza por el desierto del día
y a eso de las tres
bajo un cielo nubil, cargado de gaviotas
arrodillate y prueba la tierra.
Al pasar por tu garganta
te llenará de lombrices, de secretos oscuros
de pájaros llorosos, 
de silencios emancipados 
de los ombligos de las cosas.


Tamarindos rosados,
suaves como tus empeines cuando los acaricio,
se adentran en mi sexo
como conquistadores de un cosmos nunca hollado.
Una cuadrilla se acomodará en mi escroto,
y el resto seguirá
en busca de los desatados  césares  
que conserva mi próstata
cargada de tus tamarindos ultravioletas
de tus desnudeces fluorescentes
y de tu entrega azul,
desesperada de alhelíes
y de sol.


GOCHO VERSOLARI

miércoles, 2 de mayo de 2018

La tristeza resbala y rebalsa



La tristeza resbala y rebalsa
a veces,
tan sólo a veces
la serenidad de esta tarde
que ha brillado por milenios
debajo de todas las tormentas


La tristeza borbotea en las grietas del tiempo
y amenaza con levantar la tapa de las horas
y sumergirnos
en los suaves avernos del vértigo
cuando pendemos de los cúbicos abismos
que jalan nuestros pies
hacia los puntos ciegos de la noche.


Llegarás con una desnudez gloriosa;
cuando camines por mi espalda y por mi pecho,
todos pensarán que eres el sol


Entonces la tristeza será un punto
en el fondo del lago detenido,
en las moscas suspendidas del crepúsculo
en tu cuerpo tendido y entregado
en cada atardecer.


Tus pies desnudos,
La gloria tu sexo
chorreando sueños y alboradas,
y los animales que tu piel
libera a cada paso
y que abren los corrales y disuelven
 la muerte,
las estrellas
el sol negro
y el final.



GOCHO VERSOLARI

lunes, 30 de abril de 2018

El huevo azul del día



El día es un pequeño huevo ,
tan pequeño
que cabe en la mitad de una uña.
A través de sus paredes
laten los universos en la yema.
Huevo azul y trasparente
que guarda ofidios y palomas,
monstruos y doncellas,
plumas y adoquines.
Llega descalza y silenciosa,
barre con sonrisas la guadaña. Eres la única
capaz de robar el huevo azul y de empollarlo
en tu regazo desnudo;
en tu deseo.
Cuando lo rieguen los jugos de tu sexo,
el huevo será crepúsculo, alborada,
tarde serena y jubilosa,
reservóreo de un tiempo que se inicia;
el primer año de una nueva era.
Si no llegaras con tu desnudez cimbrante,
el huevo sería un simple proyecto,
un cosmos abortado,
un grito perdido en las marismas,
un cadáver milenario
que nos contemplaría desde la turba de los tiempos.
Si tu descalcez azul
no holla la clara
bullente de bendiciones y de gritos,
habrá pájaros que no alzarán el vuelo
y sonidos informes
que nunca descansarán en el silencio.
Ya veo tu silueta en los perfiles de la noche.
Una luz tenue
vibra el interior del huevo.
Alborotadas,

repican las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

lunes, 23 de abril de 2018

Tu belleza




Paseaste tu belleza en un cónclave de sapos
que no dejaban de reír cuando tus pies
rozaban la consistencia hùmeda y rugosa
de sus cuerpos.


Tu belleza incólume
entre ojos entornados,
entre bocas enormes.


Tu belleza
y las pequeñas bestias que amagaban humedades
hacia tu ombligo,
hacia tu sexo.


Màs tarde llovería y cada gota
espantarìa extrños animales de la atmósfera.

Y tu belleza que brilla entre los sapos, tu belleza
el boleto hacia los mundos
que se amontonan en el ombligo del Empíreo
 y que vibran en la humedad de los jilgueros,
en el trino de la noche,
en el silencio del cuartel.

Me montaré en tu espalda
y andaremos los infiernos uno a uno
para reunir los fragmentos de mi alma
y hacer que resucite en la alborada.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 19 de abril de 2018

Demorado y flemático ritual




En un  ritual demorado
nos disolvemos con el día. El crepúsculo
penetra por nuestros huecos;
humo que nos redime,
calentando huesos,
tendones,
  lágrimas

Las nubes conocen tus pies cuando las recorres
y desciendes con la lluvia. Cada gota
es una resurrección de tu cuerpo. Cada suspiro
atraviesa tu muerte,
tu esternón. Desnuda
te cuelas por los recovecos del silencio
y estallas en la celosía,
a la hora en que el gato
 repite el movimiento
de enganchar un fantasma
 entre sus garras.

En un ritual felmático,
te licúas y coagulas en mi lecho,
los cabellos sueltos,
los senos enhiestos,
el sexo estridente y silencioso.

Catervas de panes
se filtran por tus huesos
cuando nos unimos en el tren del silencio;
cuando nos fundimos
en la fragua helada de la luna
y aguardamos el sol.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 14 de abril de 2018

Himno al placer




Contigo he aprendido  a hundirme
en las profundidades del goce, 
donde mi cuerpo se redime de los años,
donde resucitan civilizaciones  
y vuelven a flotar barcos hundidos, 
y las olas recobran la fuerza y el sentido 
de la primer mañana del planeta. 

Y el placer es una hidra
con innumerables cabezas
en las que me muestra todas 
las formas del tiempo,
los diseños del agua
cuando corre viva por los manantiales. 

Cada uno de tus poros
se convierte en una entrada al universo, 
y entre todos arman un coro colosal
unido al viento, 
al silencio
y a las voces inertes de los vivos
que claman por las bestias sueltas del placer
para levantar las auroras,
fundar las estaciones
tomar el cielo por asalto
y explotar el sol. 

GOCHO VERSOLARI

Después usarás tu vestido rojo




Después usarás tu vestido rojo
mientras las gardenias verdes
escapan por tu ombligo. 

Después
escaparás descalza en la canoa azul
que perteneciera a tu vecino, el anciano, 
la que te la diera en pago por esas siestas de amor
en que sembraras de orgasmos
la resolana. 

Después te tomaré en mis brazos,
cuando el gigante del crepúsculo
escupa   peces en el cielo. 
Lenta,
yerta,
esperarás que te resucite 
a fuerza de planos azules. Después
encenderemos una hoguera
´para espantar las bestias invisibles
Beberemos el soma
y hacia la madrugada
cuando los  cuerpos pierdan peso,
 invocaremos las tormentas:
 relámpagos y truenos
volverán  a unirnos a la tierra. Después
un navío cruzará nuestras cabezas
y en un instante
conoceremos la eternidad
mezclada con el tiempo.

Deja que te tome del tobillo
y que agite tu cuerpo para cobrar impulso
deja que te arroje
al mediodía colosal,
a la picante entraña de las siestas
que engendran los días, 
las mañanas,
el centro geométrico,
preciso
del sol. 

El unicornio agonizante que busca su estallido



Las torres del mediodía estallan de pronto. 
Hay un leve caos inadvertido
en medio del fárrago del mundo,
y luego tus pies desnudos
atraviesan el parque
en medio de una lenta caída de azufre
y de gritos de gloria
que nadie escucha
que nadie huele 
y cuando en la tarde
tu desnudez se filtre por las celosías, 
no habrá anhelos de suavidad resplandeciente;
tan sólo mi cuerpo emancipado
percibirá el tuyo
como un unicornio agonizante
que busca su estallido
para volverse sol.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 12 de abril de 2018

Poema breve





Escribir un poema breve
al que pueda soltar en una de tus células
para que recorra descalzo
el citoplasma
y llegue al núcleo en una mañana de verano
cuando las guirnaldas celebren
el final de la guerra.

Deja que fluya la alegría sin sentido
en este poema tan pequeño
que cabe en el parpadeo de un monstruo,
en el fugaz revoloteo de la abeja
en el recodo de una letra
y en un átomo de este pan
que nos perfuma el sol . 

GOCHO VERSOLARI