miércoles, 28 de diciembre de 2016

El Poeta y la Locura



La Mítica nos dice que no somos un yo, un punto duro y único, sino  una orquesta de la que el foco de la conciencia  es, muchas veces, el director. En el sueño o en los estados en que el centro de la personalidad afloja su vigilancia, es cuando surgen aquellos entes vivos que se encuentran dentro de nosotros y que se expresan con voces particulares.
Quienes solemos escribir poesía,  estamos familiarizados con esta concepción múltiple de la mente. El impulso de escribir es a veces algo incontenible, a lo que debemos atender sin excusas; sin dilaciones. Encontramos nuestra veta, cuando nos liberamos de los lastres que aportan los tópicos o los condicionantes técnicos de la poesía; entonces comprendemos que las fuentes son muchas; que no nos constituye un solo  yo, como la cultura nos ha hecho creer, sino que somos una multitud. Voces femeninas o masculinas, independientes de nuestro género biológico; nostalgia, alegría, dolor: las personalidades, por lo general contenidas durante mucho tiempo, compiten entre ellas para expresarse a través de nuestros versos.
Aún hoy se habla de las musas: esas diosas que musitaban estrofas o notas en los oídos del aedo o del músico . Estas entidades forman parte de otro contexto mítico, absolutamente válido.  En mítica no sólo son legítimas distintas explicaciones para un mismo fenómeno, sino que son necesarias, ya que promueven la toma de conciencia, el "click" de comprensión súbita que va más allá de lo racional.
Resumiendo: esa conciencia unificada  a la que llamamos "yo", no es otra cosa que el resultado de una sinfonía de seres. En la poesía, cada una de esas voces cumple una función solista, a lo sumo de dúo o de trío y el talento del vate depende del poder de su expresión.
Esto hace que el poeta sea en mayor o menor grado, un excluido. Al menos nunca será un "ganador" en el sentido en que nuestra cultura privilegia a aquellos que han logrado sobresalir como empresarios poderosos o que de un modo u otro han explotado sus condiciones de tipo "solar". El poeta está vinculado al agua profunda, a la oscuridad, a lo lunar y al silencio. Sus contenidos abrevan en todo aquello que la sociedad considera proscripto.
Yendo a la historia, durante muchos siglos, el éxtasis fue una fuente de conocimiento. Beleño negro y otras drogas servían a las brujas de la Edad Media para sus viajes donde les eran revelados secretos que hacían a la vida, a la salud y a la fecundidad. Del mismo modo, el Peyotl, la Ayahuasca y otras hierbas enteógenas, amplían la conciencia y conducen a otras formas de conocimiento. Hoy, repetimos, todo esto se halla proscripto, y el poeta con su ejército de "Demons" (en el sentido socrático) es apenas tolerado, siempre que cumpla ciertas condiciones de adaptación al medio.
Este rechazo cultural, hace que quienes escribimos poesía suframos en mayor o menor grado de problemas de adaptación a la sociedad. Téngase en cuenta que la multivocidad originada en los seres que habitan en la personalidad del poeta, vincula a éste con cantidad de patologías psiquiátricas: desde el Trastorno de Identidad Disociativo hasta la Esquizofrenia.
La diferencia entre un rapto poético y un brote psicótico, es la desorganización de la mente; la incapacidad en el brote de regresar a lo cotidiano, de poder entrar y salir de la locura que asalta al individuo. La del poeta es entonces una demencia lúcida, una tendencia oscura, irrefrenable de recorrer el borde del caos; de asomarse a los abismos sin caer en ellos;  y de hacerlo, llevará siempre el mapa del camino de regreso. 
Locura, muerte, sexo: son los ámbitos naturales del poeta. Mientras el resto de la sociedad vive la realidad con una tranquilidad tibia, el vate es aquel que observa la precariedad del mundo y se siente impelido de hundirse en sus cimientos para expresarlos en los versos.

Gocho Versolari - 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Tus huellas





En el sendero que conduce al arroyo
las huellas de tus pies desnudos se elevaron
hasta perderse en la horqueta del sicomoro
donde cada tarde
el sol se fuga al otro mundo.

Eran siete las huellas 
de tus pies conociendo la brisa del verano.
La  lluvia de la noche
las convertiría en gruesos goterones
que ayudarían a moldear la arcilla del sendero
 
En esas siete improntas de tus pequeños pies
 he  descifrado
aquel lenguaje antiguo que describe
la llegada de la primera aurora,
el gemido azul del primer hombre
y esta amarilla mañana
que nos cubre de pétalos 
y de calor azul.

Noche tras noche,
tu tibieza reptará entre mis sábanas
y llenará mi vientre
con tu desnudo caminar
y tu silencio

GOCHO VERSOLARI

sábado, 10 de diciembre de 2016

El lento deshielo de la muerte




En la tarde de verano hay un corazón helado.
Un centro irreductible que atrae seres, personas,
cosas y animales
hacia un núcleo de dolorosa mudez.

Acompáname que te mostraré el agujero
en la tierra del parque
Podrás ver los chispazos del invierno próximo
podrás tomar  mi mano
 y navegar  los carámbanos agudos
mientras el penoso hielo se prende de las azoteas.

En la tarde de verano hay un corazón helado.
Ayúdame a extraerlo  del hielo,
bríndale un poco de licor para que viva
entre los animales de las sombras
y que en la primavera
pueda atravesar  todos los puentes,
vencer a los ocasos
y llegar a la   orilla del día
donde los demonios juegan con los ángeles
y la hierba entra por los pies al otro corazón,
que espera y espera  el lento deshielo
de la muerte.

GOCHO VERSOLARI

Te Tomo de la Piel



Te tomo de la piel
te giro sobre mi cabeza
y te arrojo al caos hermoso y guiñador,
que atrae con el grito sordo de las horas; 
que promete
cerrar todos tus huecos
y los míos;

Te tomo de la piel.

 No grites.

Limítate a gozar
mientras marinos inmóviles en la lejanía
contemplan el silencio
que nos rodea como un halo
y que se mueve al ritmo de celestiales panes


Te tomo de la piel;
cierra los ojos,
simula estar dormida
mientras la muerte examina nuestro ombligo

Luego de un baile azul y ronco,
la parca devorará el cardumen de tus sueños
y volverás a recibirlo en el crepúsculo
como un efebo blanco.
Se inclinará mirándote a los ojos; 
 mordisqueará tus gritos y esperanzas;
seguriá con tu cuello.

Tu ombligo.

Tu silencio. 

GOCHO VERSOLARI

  
 .

viernes, 9 de diciembre de 2016

Orgasmos sin dos, sin uno; sin un cuerpo



Una primavera 
se perdió en alguna parte de tu cuerpo
y en el desarraigo,
su carne de estación cálida en el final del invierno
arrebató escalofríos de tu útero; la pobre primavera
paseando con sus piernas azules,
recorriendo tus senos; primero el uno,
luego el que sigue
en una sed insoportable de nubes y de nieves
que calmen un ardor de siempre.

Y en este ir y venir,
la primavera llenó de orgasmos impersonales
la fachada de tu casa.

Exclamaciones, abismos,
vértigos insolubles
sin nadie que los padezca o que los goce;
orgasmos sin dos, sin uno; sin un cuerpo,
sin un sol que los cobije. 

Tan sólo
la lentitud ultravioleta del cemento; tan  sólo
el viento que los lleva; orgasmos no creados
a lomo de la primavera no resuelta
que ríe y ríe  y llena de gardenias azules
el cielo de las tres. 

GOCHO VERSOLARI

domingo, 4 de diciembre de 2016

Variaciones sobre el Erotismo del Vacío



En la tierra diaria y firme del sendero,
rodean tu paso los abismos,

Gentiles,
sonrientes,
abren con elegancia  las sinuosas fauces
y te invitan a caer,
a derrumbarte.

Los esquivas con agilidad,
saltando las esquinas con tus pies descalzos.

También les sonríes. Te fascina
coquetear con las sonrisas de los cráneos alineados
en las profundidades.

A eso de las seis tropezarás
con una caravana de mendigos
que reclamarán de ti
una caricia
una moneda
una mirada.

Escaparás apenas
con el vestido rasgado  y sosteniendo tus senos

Se liberará de tu boca la sonrisa de siempre
y volará sobre las maderas del aserradero,
para hundirse  en el arroyo oscuro
que baña las paredes de la fábrica,

tu sonrisa de siempre
la que busca los abismos de la noche
y se inmola como ofrenda
de los dioses que se ocultan en los picos,
en las vertientes lejanas,
y en el corazón de todos los vacíos.

Ahora
una sombra coquetea con tu sexo
y se hunde el sol.

GOCHO VERSOLARI

La sal



Alguien arrojó al viento
 la sal que debiera durar los días de un año. La sal
en esta mañana que se tiende como un barco;
que navega lenta el tiempo de los sueños.

Te tomo de la piel
y te lluevo sobre la mucosa de los días;
vehículos glaucos rasgan el espacio. La sal
llena de desiertos tus miradas
ydiscurre,
 rumorosa
en el céfiro de finales del otoño.

 La sal
que debiera durar los días de un año
ha caído en el cuenco de esta  mañana tersa,
llenando de jofainas azules
los silencios.

Gocho Versolari

El Jardín de Gocho Versolari - Introducción





I


El jardín de Gocho Versolari es una pausa,
el inicio de un verso,
la respiración interrumpida
de una cósmica monja;
el bodoque azul que nos transforma
cuando dormimos al costado del abismo.



Hay en el jardín de Gocho una farola
 con luz esculpida por cencerros cuadrados. El aedo
 escribe los versos con su semen
 y al reflejarlos en el resplandor azul,
 los universos se vuelcan en la hierba
 y corren como cucarachas
 en busca de la esfera decimal,
 que es la propia cabeza del poeta:
 sin diámetro, sin circunferencia;
 sin sueños ni vigilias.
 Tan sólo se alimenta  
 de hormigas, de abejas,
 de suspiros de cisnes;
 y de buitres del sol.




El Jardín de Gocho Versolari
tiene tres casas: 
una de pan, que alberga ángeles,
otra de acero
 repleta de dragones malolientes
y la del medio de terracota azul,
donde los hombres van y vienen;
languidecen y mueren
o ríen con sonoras carcajadas. 


El vate se posterna ante los querubines,
saluda a los hombres con  la mano
y hasta la madrugada,
bebe con los dragones un licor antiguo,
que a veces enciende su esófago y su sexo
y llena de soledad los alhelíes.

En plena embriaguez,
el poeta muestra las escamas de su cuerpo, 
sus pupilas que enrojecen de pronto
y el fuego que sale de su boca
y que chamusca en algunas alboradas
la cubierta superficial del cielo;
y ciertas alas de  rezagados ángeles.


II


 El jardín de Gocho Versolari
entrará en tu esternón en este instante
y te traerá hacia mí,
vestida de abalorios,
con lustrales adornos en muñecas,
tobillos y cintura.

Llegarás despeinada y azul:
como una pájara;
serás la diamantina versión de aquella muerte
que embriaga al aedo   noche a noche
cuando la mezcla al jugo de la luna,
a los fluidos de la amada
y al zumo añil y señorial
que escupen las estrellas
sobre tu desnudez.

GOCHO VERSOLARI

domingo, 13 de noviembre de 2016

Quizá te cases nuevamente




Quizá te cases nuevamente
cuando una tarde se derrumbe en un planeta
tan lejano como tus caricias después del mediodía,

Llevarás cintas, pedrería. Tu novio
amarrará un lazo en tu tobillo derecho
y colocará anillos en los dedos 
de tus pies y tus manos.

Ese día
uncirá bueyes el crepúsculo
y una mezcla de sangres primerizas
invadirá los arrecifes,

 Otra vez serás joven
y el cielo mostrará sus costuras;
cuando la luna asome,
danzarán niños y estrellas,
y hollarán estruendosos la bestia del silencio.

Deja de llorar, piensa en tu boda;
cubierta de cencerros, de anillos,
 pendientes y collares;
la desnudez 
escapará de tu perímetro
y beberá gozosa la sangre de la noche,
como una ninfa alegremente emancipada
de la cordura.

. GOCHO VERSOLARI

sábado, 12 de noviembre de 2016

En el Jardín de Gocho Versolari




En el jardín de Gocho Versolari

las rosas tienen nombre antiguo.

En los atardeceres,

gimen y se tornan humanas. Por las noches

recorren como espectros las fuentes,

los canteros;

las tres casas de pan que se levantan

en el área del dolor.



Por las mañanas vuelven a ser rosas

y toda historia de amor, de olvido,

de encuentros y abandonos,

termina en espinas afiladas

y en pétalos que se deshacen con la brisa.


II



En el jardín de Gocho Versolari,

hay plantas afiladas

que tienen serpientes como frutos.

El poeta las recorre en los crepúsculos;

los ofidios sisean,

y escapan como rayos perennes.


La serpiente mayor,

de rayas naranjas sobre fondo rojo,

es la madre del bardo.


Lo engendró  cuando el fuego

aún se separaba de la luz

y corría como un animal

oscuro,

 caliente,

por valles y laderas,

por pechos y por vientres.


III

En las noches,

el jardín de Gocho Versolari recoge  los delirios

que se desgajan del tronco de los sueños.

Con el tiempo han aprendido a desplazarse

y formar ejércitos de luciérnagas cerriles.

Cuando el poeta se descuida,

se levantan en tropel contra  su sangre,

armados con lentas dagas de galápagos

IV


Otras noches

 las ninfas visitan al anciano vate. Les basta

apoyar los pezones en el rostro arrugado

y luego evaporarse en el aliento

que exhalan las estrellas.



V


Hay en el jardín de Gocho una farola

con luz esculpida por cencerros cuadrados. El aedo

escribe los versos con su semen

y al reflejarlos en el resplandor azul,

los universos se vuelcan en la hierba

y corren como cucarachas

en busca de la esfera decimal,

que es la propia cabeza del poeta:

sin diámetro, sin circunferencia;

sin sueños ni vigilias.

Tan sólo se alimenta  

de hormigas, de abejas,

de suspiros de cisnes;

y de buitres del sol.




GOCHO VERSOLARI



Ilustración: Max Ernst

jueves, 27 de octubre de 2016

"El sueño es el sueño"






El sueño es un animal angular
que se clava en las raíces de las colinas,
en los cencerros de la aurora. Lo caminas
con tus pies desnudos noche a noche,
animal que suspira, que se tiende se estira, se agiganta
y disminuye hasta ser una semilla de mostaza
de aquellas que llenan los silos del Buda
para explicar la duración de un kalpa.

El sueño es un animal cuadrado que vive en un mundo de cubos
y alucina con círculos y semicírculos
que no verá nunca
mientras sus manos trazan temblorosas
las líneas redondeadas de los astros,
Tan solo lo rodean rectos ángulos
que no saben de un mundo
allende sus aristas.

"El sueño es el sueño" te contesto cuando me discutes
acerca de su simbolismo,
de sus semióticos recodos
de los len-signos que bebiera
en la lengua seca de un
moribundo anciano . 

"El sueño es el sueño",
repito mientras te desnudo
y el sol de medianoche cosquillea mis plantas
y la luz verdosa de la anciana de la tierra
se trepa al cielo y pastorea las ovejas.



Antes del amanecer nos amaremos

 en el espacio yerto, amortajado
que reposa entre estrellas,
 más allá de la luna. 

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 26 de octubre de 2016

Después de las Ofrendas (La Mujer que llevo Dentro)






Escucha,
Mujer que llevo dentro:
llenemos los versos
como a pozos sin fondo. Arrojemos en ellos
silencios, gritos, corderos blancos,
 corderos negros;
 ofrendas de las uvas,
de vino y borracheras.
Arriba las estrellas se tienden azules.
mientras subimos descalzos las laderas.
Primicias en los hombros.
Miradas certeras; ven,
ayúdame con este saco de manzanas
Es la ofrenda al pozo,
lento ojo abierto en la fronda de la tarde.


 

Escucha,
Mujer que llevo dentro:
Arrojemos   sandías
  peras,
melocotones
y la comida que hubiera alimentado
durante un año al pueblo.
Es lo que reclama el Moloch
de un solo verso;
el  lento y poderoso afán 
que nos observa como un ave
desde los pliegues de la noche, 



Mujer que llevo dentro,
después de la ofrenda descansemos. Tus pies en mi regazo,
tu cabeza en mi boca. Es hermoso
el silencio al terminar el sacrificio,
cuando se elevan las voces de los vivos,
y el rumor de los muertos. 


Después de la ofrenda descansemos.
En la alborada,
recorrerás descalza las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

La Flecha que atravesara el Bajo Vientre de Dios (La Mujer que llevo Dentro)






Con mi flecha,
he atravesado el bajo vientre de dios
y desde entonces
lo observo caer y caer
en los atardeceres,
en las mañanas;
la flecha ardiendo debajo del ombligo,
llenando de soles las noches,
estallando en  auroras.

A veces
la mujer que llevo dentro
pone el pezón en la boca divina
y le brinda la leche naranja
de las estrellas exiliadas,
del animal de la locura
o de las líneas azules que en el cielo
dejan noche a noche los suicidas. 

Las alas plegadas de dios,
suelen llover gotas de su sangre dorada
La buscan los deshauciados
para vivir eternamente. La flecha
sigue clavándose en su vientre; la flecha,
con una semilla gris de eternidad.

GOCHO VERSOLARI

Getsemaní (La Mujer que llevo Dentro)






La mujer que llevo dentro
se pasea entre los olivos de Getsemaní.

 La tarde:
una vasija de aceite que se derrama 
 sobre sus senos.

La mujer que llevo dentro,
de pezones azules y sexo deletéreo,
recogerá de los àrboles
siete aceitunas.
Cuando llegue el crepúsculo
las sumergirá una a una
 entre los labios.

El papel arrugado del otoño
aúlla arcanos.
Las siete aceitunas,
  insectos extraños y brillantes,
se hunden en la lengua.
Las siete aceitunas:
en sus lomos,
los olivos cabalgarán la muerte

La mujer que llevo dentro sonrìe; la tarde,
esa exigua lampara de aceite,
 espera que la enciendan
para soltar la serpiente demorada de la luna
entre los árboles.

GOCHO VERSOLARI

Quinientas Esmeraldas en tu Seno Derecho (La Mujer que llevo Dentro)





La mujer que llevo dentro
desnuda  el seno derecho. 
Lo tomo con mis manos de anciano
y corto con el bisturí; la línea roja,
va del pezón al cuello. La mujer me observa
sin gestos de dolor.

La sangre escapa como un lento animal 
que decidiera cubrir de niebla roja
 la habitación,
la tarde 
y los lejanos pinos. 

Quito la glándula caliente y húmeda
y la reemplazo por quinientas esmeraldas.
El resplandor verde me encandila;
 el pezón en un faro,
 que disipa las tinieblas de la tarde de octubre. 

 Coso la herida con hilo de mi piel. 
La mujer cierra los ojos. Cada diez minutos,
 un potro corcovea en sus pulmones. 



"Con estas piedras sabré reconocerte
cuando llegues en mitad de la noche
y te desnudes para  entrar  en mi lecho"
musito en el oído. 
El cuerpo escucha las palabras apenas pronunciadas
y las esmeraldas que habitan en el  seno derecho
aplauden suavemente y zumban
como extraños insectos.

En la alborada
la llevarán a volar por   riscos luminosos
y hacia la siesta 
deberé resucitar el cadáver 
de la azulina mujer que llevo dentro:
cuerpo inerte, desnudo;
tibio y suave
como la piel del guanaco luminoso
que cada tarde,
crepúsculo a crepúsculo,
invade la levadura de mi pan. 

GOCHO VERSOLARI

Se conjura una Explosión en la Alborada (La Mujer que llevo dentro)





La mujer que llevo dentro se detiene en el camino. 
El aire se llena de huesos y la tarde
marcha lenta como una anciana.

La mujer ríe, canta, baila. Su alegría
es una serpiente tibia
 en el centro del desasosiego; un reptil luminoso
que avanza en las profundidades
 .
La noche sin luna,
prepara desde la luz
 un corazón de metralla pringosa.
La próxima alborada conjuga explosiones de luna
y caracoles de sal. 

Desnuda,
la mujer ríe, se retuerce;
 corona su frente con libélulas
y se trepa al sol



GOCHO VERSOLARI


martes, 18 de octubre de 2016

Unción






Niña:
lluevo y te unjo
desde los pies al sexo. Tu alma
se sumerge en la tibieza de la sangre
para recibir gotas del unguento
que de tercera o cuarta mano
llega desde el  más alto cielo,
el más terso,
el más enhiesto, 
con lunas de dos cabezas
y astros de siete pies.

Niña:
te lluevo,
te unjo,
te colmo de esta miel sagrada
que ha atravesado abismos, avispas, cormoranes y buitres
para llegar a tus últimos recodos,
a tus caminos ocultos,
a tus senderos 
llenos de abejas y partidas.

Cuando el unguento toque tu corazón,
caerás en la noche como una serpiente antigua
a la que hirieran    los dioses y los siglos.

Niña,
te unjo
 y al ungirte,
te conviertes en pan.

GOCHO VERSOLARI

domingo, 16 de octubre de 2016

Visión nocturna


el sentido de mi ser es ver tu baile descalzo junto al lago




Cuando asome la luna
llegarás como siempre,
 desde la colina invisible de la noche,
 
´Danzarás junto a la ribera,
acompañada tan sólo por los pájaros nocturnos,
por los insectos del verano,
por las ramas del pino que se quiebran
debajo de tus desnudas plantas

No sabes
que es tu presencia la que me despierta de mi sueño
y que el sentido de mi ser
 es ver tu baile descalzo junto al lago
mientras la luna se precipita en los senderos
con un afán de acero blando y luminoso.

Más tarde
la noche te quitará el vestido
y tu desnudez marchará con un niño de la mano
por los senderos del silencio. 

El fantasma
que emerge de mi cráneo en los crepúsculos,
se unirá a tu silueta sobre la fronda azul
 y en el orgasmo
sacudirá el cosmos,
romperá los silencios de las rocas,
engendrará pájaros, murciélagos, palomas,
bandadas y graznidos,
hordas de ángeles, garabatos de niños. 

Ahora
sigues bailando en orilla del lago
La cabeza hacia atrás; los pezones enhiestos.
Hay un ídolo de humedad tibia
que se levanta en armas en tu vientre.

Alguna de las luces de la noche
servirá para fundirte en horizontes verdes. 
Tus pies desnudos
serán lo último que observe
antes de regresar al catafalco.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 15 de octubre de 2016

Reflexiones sobre un Pote de Sal que se escurre en el Cielo.



"El pote de sal se ha volcado en el rincón oscuro de esta tarde radiante..."

 


Un pote de sal se escurre en el  cielo
y llena de un blancor azulado
estrellas, yerbas, elefantes tenues

y todo lo que que se derrama
encima de las cosas del crepúsculo,

Las nubes tiemblan con violencia
cuando llegas recogiendo tu falda. 



Te digo:
Lo débil,
lo tenue y lo lento,
triunfa sobre ejércitos

como los de Genghis Kahn.
El paso de los siglos lo demuestra...

 
Me respondes

que nada sabes de los siglos;
que el pote de sal se ha volcado
en el rincón oscuro de esta tarde radiante,
y desde allí irradia una  paz sin dientes y sin uñas
que se mezcla con las cornetas y el hollín,
con nuestro hablar sin ritmo
 sinsentido,
 sinpausa
y entre una respiración
y  otra
se suceden como flashes

los anhelos de  paraísos escondidos
debajo del polvo de los callejones,
en el brillo de los dientes de una rata
o en los pliegues del reflejo de la luna
sobre las aguas estancadas.

Llegados a este punto,

descubro un atardecer que cuelga de tu escote.
Lo empujo
y cae.


GOCHO VERSOLARI

lunes, 3 de octubre de 2016

Déjame tan sólo el Sol



No quiero crear. Me niego
a tarantulear noches con cencerros prestados,
a corotar pedúnculos en desiertos de espárragos,
a arracimar huellas sobre pendones de alúmina.

Si te basta dejar caer la mano hasta mi muslo
y caminar hacia mi lecho con un pie
frente al otro
y al otro
y al de más allá, si te basta
beber tres camellos antes de entrar en mi cama
y desabrocharte la blusa justo antes de los manantiales
que  arrojan los ardientes,
  infiernos desbordados de la noche.

No quiero crear. Gritan las aves ocultas en un instante.
Una bandada azul que cabe en la jaula de un punto,
que se resiente cuando octubre baja la cabeza
y embiste a los niños marrones que pasean
por la séptima terraza que se eleva en puntas de pie
para alcanzar a las estrellas.

Ahora te alejas
hacia la colina donde te hundes crepúsculo a crepúsculo.
Regresarás en la siesta de mañana. La noche
te brindará goteros
con los que recogerás el agua de la locura
y me la darás a beber un instante apenas,
apenas un instante
en que un apocalipsis niño se arroje del décimo piso
de los racacielos que guarda la serenidad de la tarde.
No te lleves el pan que las luciérnagas trazan. 
No te lleves mi locura. 

Déjame

tan solo 


el Sol.

GOCHO VERSOLARI

Variaciones del Sueño con una Cafetera



Soñabas con una cafetera
que tomarías en la sala
y llevarías a tu jergón azul
 donde seguirías soñando
con esa cafetera
en la que hirviera un café mezclado con sueños y con ciclos;
dinosaurios de luz,
mediodías como puñales de obsidiana
y soñabas con tu caminar
hacia el origen de la luz,
hacia la fuente de los sueños
llenos de limbos, de niños muertos, de bahías
de panes secos, de arrabales dulces
de arrabales amargos, de fango y deletéreas horas.

Y tu pasión onírica,
regresaba a la forma de la cafetera,
aquella que vibrara en tu oído
al hervir con un rumor de niña soñadora
que se perdiera una tarde en las orillas del arroyo,
buscando en la etiqueta del cuchillo
la madre olvidada de los sueños,
la que no regresara
cuando su cuerpo quedó sobre el crepúsculo
como nube vacía
con la humana forma de un agujero

Sin voz,
sin frío,
sin silencios,
cafetera vacía prendida del gorgojo
que cayera del sol.

GOCHO VERSOLARI

El Viejo Dragón del Precipicio



Llévame de la mano. Aprieta mi puño
hasta que los nudillos
se llenen de sol. 

Arrástrame a la tierra:
firme como tus pechos, 
dura como el silencio,
parda como los pájaros
que surgen de tu escote.

Ayúdame a llover; a convertirme en gotas
cargadas de mí mismo
y precipitarme en los senderos del otoño
Después seré un torrente
que recorrerá octubre; 
que llenará tu ombligo
 de  inmensidades y de pájaros. 

Señálame el camino a la ribera,
a esa tarde clara en que los girasoles
liban la tibieza del aire. Una vez allí,
recorreré descalzo los senderos
y volveré al viejo dragón del precipicio,
a recoger retazos de la nada
para elevar el sol.

Gocho Versolari

martes, 27 de septiembre de 2016

Y Marcharás Desnuda hacia la Luna




El ejèrcito de simios
atraviesa un cuadrangular espacio inexistente
que tus pies desnudos crearan al pisarlo.

Muerden los monos
la realidad que tus huellas levantaran
y el perfume del tiempo que emana de lápidas celestes
se convierte en papel arrugado
cuando lo tocan las peludas manos.

Los monos extienden a la noche
furia antigua de avispas desatadas.
Cuando te desmayes en el filo del alba,
levantarán tu cuerpo suave,
apenas cubierto con la túnica gris
y lo llevarán a la séptima cueva, aquella
que conserva la sombra
mientras los ciervos dorados de la luz desfilan
arrastrando el sol
y el zafarrancho de combate de la tarde.

Al marcharse los monos, 
despertaràs en el siguiente atardecer
cuando el lucero de la noche entre por tu pubis
y te recorra hacia arriba y hacia abajo

 Despertaràs sin beso,
sin gemido,
sin sonidos primarios
y luego de algunos gestos misteriosos
caerá la túnica gris que te cubriera. Las luciérnagas,
te verán marchar desnuda hacia la luna.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: l_004092_2b_by_andrew_13

jueves, 8 de septiembre de 2016

Desnuda, inmóvil, con la cabeza reclinada.




Dentro de tu ombligo hay una tormenta tan pequeña
como el silencio ambarino de una ameba.
Cuando beso tu vientre,
escucho los truenos:  súbitos estornudos
de ese  virus azul
que podría inocularme
 una repentina felicidad
y  me obligaría a bailar desnudo por las azoteas
y arrojarme de los soportes de las ventanas
y rebotar en la masa de aire caliente,
repleta de niños
a pocos centímetros del asfalto.
Con un salto volvería a tu lecho
donde descansas desnuda,
inmóvil,
la cabeza reclinada,
mientras el sol de la tarde
 se impacienta en tu vellón.

La tormenta diminuta baja hasta tu sexo
y me lanzas  un par de rayos que rozan mis empeines
y  se detienen en mis dedos gordos
y hacen estallar de amor
la parte inferior de mi cuerpo. Entonces
bailo sobre tu silueta,
convertido en fantasma, en ola tenue,
en el silencio que oculta
el corazón del calor;
en esa gota de traspiración
 que busca tu cuello
como un lánguido suicida de tus poros.

Beso tus pies. Mi cuerpo trepa al tuyo:
montaña tersa y suave que se abre
bajo la índiga pica de mi entraña.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 13 de agosto de 2016

Canto a los Extraños Atractores N° 17



Los extraños atractores,
pájaros con mi rostro
atraviesan la noche del desvelo.

Me paro de puntillas y les grito:
desde que mi alma cruzara los pantanos
ya nada es igual.
No se apaga la luz de las cosas
y el sabor dulce se mantiene
hasta en los fríos cadáveres del aire.

Los extraños atractores,
pájaros con mi rostro
se detienen un instante, me observan
y sus miradas abren abismos a mi paso.

Ahora se alejan de la casa.
Abandonan el mundo
Tan sólo me sostengo
en un monolito   de yeso azul
que espera el vuelo de una mariposa
para quebrarse.

Abro los ojos. tiendo la mano
y tomo una de las uvas dulces que crecen
en las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

miércoles, 10 de agosto de 2016

Variaciones sobre tu desnudez en una noche de julio bajo las estrellas (De "Cantigas Herejes")


video

VARIACIONES SOBRE TU DESNUDEZ. Enlace a Youtube Te desnudas lentamente
sin importar que no seamos amantes
ni siquiera novios. 
Con una postura intelectual ,
despreocupada,
no me fijo en la celosía de tus curvas,
en el entrecejo del rostro que se forma
en tu seno derecho;
o en el atardecer gracioso de tus nalgas
y entras al lago
y me pides que hable
y te explico la indiferencia del cielo
hacia las cosas de la tierra
hacia las cosas de los hombres;
por ejemplo:
tu desnudez que explota a las tres de la tarde
cuando el sol furibundo se concentra
 en las piedras del río
y un ejército de tábanos sueñan con islas lejanas
y muelles nevados ausentes de marinos .

Miras al cielo, te encoges de hombros
y como un firmamento con forma de mujer
eres tú la indiferente
 a cúmulos,
lluvias y arreboles;
paseas tu desnudez entre el calor
que gruñe colosal: (Al verte, una campana
se olvidó de tañir). 

El horizonte tiembla;
desde tu desnudez inevitable,
recoges un camaleón en riesgo
y lo colocas sobre una terraza de piedra
donde llega la sombra de los sauces.

Después te cubres apenas con la túnica
y marchas descalza hacia el pollino
que te llevará al pueblo mientras tus muslos cantan, 
se  repujan y explotan
como un par de  palomas
preñadas despacio por la luna
esa noche de julio llena de bramidos estelares
por tu piel.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 18 de junio de 2016

La tristeza





La tristeza evita mi mirada.
Es su recurso:
ocultar los ojos la convierte en líquido
y de ese modo podría derramarse
en mi yugular,
en mi vena cava.

Si lograra mirarla con fijeza,
sus defensas caerían;
los habitantes de sus ciudadelas
huirían hacia un crepúsculo perenne.

Si lograra observarla
aunque fuera un momento
podría desarmar los agudos veranos,
exhibir los huesos a la carne del día,
arrimar el sol
a su escarcha constante. Si lo que importa
es el amor que estalla siempre más allá,
más allá;
como la noche aquella,
como tus pasos desnudos y tus palomas
cuando temblaban ateridas
 en el salado viento de la luna.

Ahora
la tristeza gira sobre sí misma
 y se hunde en mi pan.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 16 de junio de 2016

Los poetas de Facebook




Armo un cuadro con los azulejos de la tarde,
mientras los poetas de Facebook
se preocupan por las heridas supurantes
de los tallos de las rosas

Ahora cubro de azulejos
 las venas oscuras de la noche
donde el azabache
se mezcla con pigmentos azules
y las huellas de la lejanía
trepan las catedrales del crepúsculo.

Los poetas de facebook
se encargarán de despertar a las dormidas rosas
murmurando en los oídos 
de las espinas.
Menesterosos de aplausos,
esgrimirán el verbo como Moisès la vara
para extraer agua de los cielos marmolados.

Deseo probar el soma. Aunque fuera una gota,
Una partícula del maná del cielo,
una pluma blanca,
leve,
como tu paso descalzo por mi ombligo
cuando los cardenales negros de la madrugada
se precipitan al abismo del dìa.

Los poetas de Facebook
intentan sin lograrlo
esconder las águilas, los cormoranes
que escapan de sus pechos recientes
repletos de estrellas,
de gritos contenidos
y de pan.

Los poetas de Facebook
se alejan, se despiden,
agitando el pañuelo milenario,
como las muchachas en las estaciones
y la vida se hace aùn màs pequeña
y cabe en el corazòn
de una gota de lluvia;
de un relámpago.

En un sueño del sol.


GOCHO VERSOLARI

viernes, 13 de mayo de 2016

Tirita el sol en el fondo del lago (De "Poemas desde el Tentáculo")




El día nuevo se abre una vez
y otra
Corolas y corzas rebosantes de polen
gritan el dolor de la cuarta nube.
y el día nuevo se abre una vez
y otra
y los insectos de la noche cantan como María Callas
cuando Onassis laceraba su espalda
y cada lágrima era un temblor de los árboles,
el caer de un pájaro en el río ,
el descolgarse de la quinta abertura
donde la luz se mezcla al vacío.
Allá en el fondo
el día nuevo que se abre
una vez,
otra
y que lleva las estrellas colgando de los hombros
como un cósmico, mendigo
como tu marcha lenta, descalza por los médanos
cuando procuras arañar la luna
que se esconde redonda en cada cosa.

Ahora
tirita el sol en el fondo del lago.

Me hundo a rescatarlo.

GOCHO VERSOLARI

Variación sobre la melancolía






La melancolía estaba unida a tus piernas.
Seguía tus pasos
mientras la bruma de la tarde
nos alcanzaba un té en la enramada.
Hasta te dedicaste a morir
tendiéndote entre las hormigas
con las manos cruzadas sobre el pecho
Luego tuvimos que enterrarte
mientras la vieja casa se llenaba de nostalgia
y los patos de la noche
traían en sus picos
retazos del dolor del universo.
Hoy la melancolía dejó tus pisadas
Hoy no transita entre hormigas,
ni trastea entre los escarabajos.
Es una tenue bruma
que llena el sol, el aire
que emerge de la tierra
derrite tus pisadas
y se embarca
en los tenues y eternos alveolos de la luna.


GOCHO VERSOLARI

domingo, 3 de abril de 2016

Otro grito que se pierde en la teta de la noche





La teta
de la noche:
sedosa,
 azul,
brillante,
íntima
con el pezón que patina en los sueños flamantes
y que rebota a veces
en tus huellas desnudas a orillas del arroyo.

Otro grito que se pierde
y no regresa
de la suavidad esponjosa de la luna; otro grito
que corre  sin desplazarse por el lago,
que se encumbra en tus ojos
y cae en los abismos de lo eterno.

Sé que me esperas
en cavernas tan profundas
que de explorarlas
llegaría a ese  mundo sin noches y sin gritos,
con tetas de luz ,
conejos de silencio
y las lunas que construye tu saliva
al invadir el cielo
 de mi paladar.

(Cierra los labios
y  duerme sobre la grama.
Arriba,
 crujen las estrellas).

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: ng6999_by_nickgiles

domingo, 27 de marzo de 2016

Saturas la noche con tus hermosos huesos



Saturan tus huesos los mojones hipnóticos
que se atrancan en pupilas llenas de cenizas
y de cuervos
y de mosquitos
veloces como flechas. Inoculan
raptos místicos y azules
que afinan y trasladan nuestro ser
del último callejón lleno de muerte
al cielo séptimo con adláteres plumosos
y  enjuagues llorosos y beatíficos. 

Saturan tus huesos;
no dejan de saturar, huesos hermosos,
que caminan descalzos las cornisas de la noche
y sólo se detienen
para oler las flores 
que dejara ayer en el alféizar.

En unos segundos
cortará el níveo tren de las horas
el  azul cuadrangular de tu desnuda marcha 
por los andariveles del vacío.

GOCHO VERSOLARI

La enorme A que desde el horizonte sume a los poetas en una desesperación lenta y azul



Atardece  
y una enorme A como una tienda
modela el horizonte,
cubre pájaros
y brilla, brilla con destellos propios
mientras se desploma el resto de las letras
sumiendo  a los poetas
en desesperaciones lentas,
 caos grises y asténicos
cargados de vacíos escenarios, 
de fantasmas descalzos
y de amantes sin cuerpo.

En el crepúsculo,
una A se escurrió entre mis sábanas,
se encaramó en mi sexo,
y convocó gritando
a marineros agudos y  lejanos,
  a  puercos rosados y silentes,
a tiernos zapallos bendecidos;
a  silencios.

GOCHO VERSOLARI

domingo, 13 de marzo de 2016

Esta Mujer con un Monstruo en el Pecho



El monstruo que una vez
devorara a la hermosa muchacha,
se transformó en ella al paso de los años.

Y hoy vemos la silueta sinuosa 
entre las nubes del rocío;
brillante bajo las estrellas del invierno;
acerada bajo los pies de la mañana.

Y hoy vemos
el monstruo transformado en mujer
entrar por nuestra puerta,
arrodillarse  en nuestra cama,
con las plantas  llagadas 
de tanto caminar descalza
las eternas espinas de la noche

Un  copular  azul de pájaros,
de vómitos de nubes
lentas
suaves...
...y esta mujer que hoy hiere de belleza,
que es  el  terror antiguo de aldeas y labriegos; 
esta mujer
con un monstruo en el pecho; esta mujer
que ahora suelta los cabellos
y se entrega desde sus pies profundos
balanceando y revolviendo 
mis caderas...

 Llueve de pronto;
se desbandan
bromas de niños por los cuencos de la tarde.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Lord Xarnor

Las avispas calientes de la tarde de invierno



La tarde de invierno
lanza avispas calientes que se enredan
en los trozos de vacío de la atmósfera.

Cada una de ellas,
tiene un sol en su vientre;
heliósforas avispas,
trazan alrededor de mi cabeza
una aureola creciente,
dorada y brillante como la de los santos.

Esta pretendida beatitud,
no evita que mi entraña viaje con el viento
cuando te divisa  en la ladera,
con tu andar que agiganta las nubes,
que las empequeñece
hasta encerrarlas en la punta de esta aguja.

Nubes que estrujan tus pies; nubes que inician
la danza de la noche
con la lejana música de las esferas
que sólo tú puedes escuchar,
alma encerrada en mis privados avernos;
en mis privados paraísos.

Te marcharás mañana,
cuando el amor sirva el día en platos de peltre
 y sobre las colinas
se extienda el atardecer
de nuestros huesos.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 10 de marzo de 2016

A veces desciendo al mundo de los muertos



A veces desciendo al mundo de los muertos
hasta llegar al sitio 
donde se encaraman en la tarde
 un moño de piedra,
un ave 
y un vacío.
Luego llegan los espectros. Cada uno
en su ayllu de nada;
en su sello de pan.

A veces desciendo al mundo de los muertos
y araño la piedra en busca de tus huellas.
Me dicen
que estás aprisionada en el lomo de una roca,
en la garganta de un demonio,
en el estómago de un Leviatán.

Con una merienda de cenizas
y un pan de noches agostadas,
recupero las fuerzas
para seguir buscándote.
Tus pies blancos, desnudos
se adentran  en infiernos destellantes
donde la sombra de la nieve
cruza como un negro unicornio
las tardes de tu ausencia.

Te bastaría
caminar hasta mí
cargando tus mañanas en la espalda
y ya muertos los dos,
ascenderíamos al hogar despellejado
donde un árbol atravesara el techo de la casa
para rogarnos que trepemos su tronco
áspero;
aterido.

 En la lejanía,
aguardan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: sleeping_beauty_by_artofdan70-

lunes, 7 de marzo de 2016

Vestido de ave, te conduzco a mi cuerpo desde el mundo de los muertos





Vestido de ave,
te conduzco a mi cuerpo 
desde el mundo de los muertos.

Pico, nubes, huesos, cielo:
mi cafetán de acero canta
con esta   música que llega a las estrellas.

La alborada
verá tus pies desnudos bajar de la colina
y entrarás por mi emplumado pecho,
recorrerás mis bosques,
mis avenidas  de silencios reptantes
y estos sedosos  caminos   de la  entraña.

Regresas del mundo de abajo;
siento tus pasos en mi vientre,
en mis caderas
en el apetecido albor de mi deseo; la mañana
ondula como el fantasma de una amante
en el tenue universo de los sueños.

La música termina; vestido de ave,
retorno desierto  a mi camastro.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: aisii_and_joana_by_alfred_georg
.

lunes, 15 de febrero de 2016

Demonios azules clavarán una pica en mi cabeza...



Demonios azules clavarán una pica en mi cabeza;
cuando la punta asome entre mis ojos,
el mundo se agostará de pronto
ocultándose en las entretelas de mi sangre.
Un niño que corra
se detendrá entre soles; 
la mirada de un monstruo
colgará arrebolada de las nubes finales. 

Cuando la muerte anegue mi entrecejo,
otros demonios furibundos y etéreos
me abrirán al medio con cuchillos de piedra,
arrancarán mis órganos
y llenarán las cavidades con diamantes.

Llegarás por el corazón de la tarde:
los cabellos al viento,
tu  desnudez flameando
como un leopardo inquieto;
caminarás descalza sobre mis heridas:
tus plantas
trazarán ideogramas milenarios
y esos vocablos iniciales
cerrarán oquedades de la carne,
 costuras en el alma
y el bramido lejano de la bestia
que ocultan las estrellas.


GOCHO VERSOLARI

Ilustración: "Cobra" by Saju 90

jueves, 11 de febrero de 2016

Himno Sinfónico a tus Pies





Me uno a toda la tierra llevado por tus pies
cuando regresas descalza de los cerros
donde fuiste a soñar al mediodía. 

Con cada pisada tuya se desnuda mi ser
y se vuelca en las ciénagas claras de la tarde. 

Son millones mis dobles que se ahogan
en la hojarasca que pisas y destruyes

Después conversarás con tus amigas
sobre las luciérnagas tempranas,
sobre las honduras del sabor de la paella
que preparara el tuerto de la siega.

Apoyas un pie y otro mientras ríes. Duendes en las puntas de tus dedos conducen tu risa a las profundidades


Cuando pisas descalza
 liberas los pájaros del norte
y nacen grillos en la clamorosa hierba
Cuando pisas descalza
el crepúsculo  se derrite en la tierra.

Y subirás al asno
que te conduce a la selva azul
donde se pierden los senderos 
 en el edredón de las mañanas

Tu fantasma camina por mi espalda. En el amanecer
descubro en mi piel
las huellas oscuras de tus pies pequeños. De ellas
surge la risa clara y el campanilleo
que  me obsesiona al llegar el verano.

Observo que trepas a la noche,
cazas luciérnagas a la altura de la luna
y descalzas lentamente las estrellas. 

GOCHO VERSOLARI

lunes, 18 de enero de 2016

Los abismos se emborrachan de luz



Los tambores llegan de atrás,
de muy atrás
atravesando selva
tras selva
liana
tras liana. Un ejército de monos
entronizan a su rey
bajo un crepúsculo verdoso. Los tambores
no dejan de sonar
en mi bajo vientre
en mi pecho de milenios,
en el acero de las noches de tormenta,
en la potente mirada de los rayos.
Construyo una montaña para que la trepes descalza
mientras los tambores hablan en retazos
de un viento lejano,
 de una jauría de ángeles,
del incendio del mundo.

Tus pies llegan al último arroyo
mientras truenan los silencios de una era
y el cosmos se destruye.
Por  donde pasas hay una nube azul
cargada de luciérnagas y verdes. Niños diminutos
escapan de tus huellas y construyen
una cabaña, un río,
una represa de castores.
En tanto una pareja de labriegos
 hacen crecer embriones de la tierra.

Los tambores hablan de ti
cuando la noche apronta edredones
y los insectos se arrojan desde el aire
al cauce seco y duro de los siglos.

No te detengas. La luna
te sigue paso a paso. Los abismos,
se emborrachan de luz.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Iwerjsa

miércoles, 13 de enero de 2016

"Nunca beses a nadie..."





De marcharte en mitad de la noche,
recuerda guardar los secretos;
nunca beses a nadie; en tu saliva
brilla el misterio de la voz del anciano
bajo la luz de abril. 

Nunca acaricies con ternura; recuerda
la bestia plumosa que esconden tus palmas
y las infidencias con sonido de oboe
que vibran en tus dedos.

Te marchas;
un potro se lanza al ruedo de las nubes
donde acaecen tus pisadas;
con un maniego pico,
un pájaro de plumaje macramé
toma las semillas que tus plantas
riegan en el atardecer.

Conserva los secretos
azules, 
muranos,
sonoros hacia adentro
como tus pies desnudos
cuando pisan el solar de las sombras
para no despertar al anciano que vuela
en las cuadradas nubes  de los sueños

A eso de las seis,
el reloj de la torre suelta los soles verdes
que en la noche treparan despacio
desde las profundidades de la tierra.
Estás a mi lado
y a la vez
en el extremo de la cruz del sur,
abalanzándote sobre los cerros grises,
bebiendo a mares
el  angular licor
que las estrellas destilan gota a gota,
trago a trago
para volcar en cada una de tus huellas.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: from_nothing_to_nowhere_by_mrkostas

miércoles, 6 de enero de 2016

La perla que guardas en tu talón derecho



Regresa.

Te veo en sueños
bajar descalza la colina, 
sonreír a los pájaros que cantan en la lluvia
y trepar otra vez a los andamios
que te separan del mundo de abajo. 

Regresa. 

Te has arrojado muchas veces
a la boca del monstruo. En tu talón derecho
guardas  la perla blanca
la que encontráramos en el inicio de los mundos
cuando   el primer manantial se abalanzara jubiloso
de la primer montaña

 Regresa. 

La próxima vez que el monstruo te devore
resucitarás desde tu pie
y el mundo volverá a ser niño:
se apagarán todos los orcos; 
se llenarán de mariposas
las pesadillas. 

Lentamente agonizas; 
  las estrellas diluvian  
en tu mentón.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: Schia025

sábado, 2 de enero de 2016

Dicen que la muchacha tiene novio




Dicen que la muchacha tiene novio;
que por las noches,
baja las montañas de las nubes,
la toma en  brazos,
sube la escala del cielo
y regresa con el cuerpo de la amada
desnudo, 
inerte,
hasta las profundidades del averno.

Dicen que la muchacha tiene novio
y en las mañanas de la primavera
recorre descalza la ribera del arroyo,
ajena a los murmullos,
y al aura verde 
que las comadres dejan en el aire.
Recoge del río
agua en jarras
que calentará en la vieja estufa
para bañar a su padre en la tina de madera.

Esta noche de creciente
regresará su prometido: 
un par de cuernos rosas,
un tórax prominente. La tomará,
y la hundirá en la muerte
para resucirtarla con su aliento. La muchacha
despertará en su cama con las mejillas rojas,
con un canto en los labios.

 Esta tarde
no bañará a su padre
que esperará desnudo hasta el crepúsculo
sentado en la vieja tina de madera.

La  hija
sigue en luna de miel mientras la alcoba
se mece suavemente
sobre los  tiernos abismos de la noche.

GOCHO VERSOLARI

Ilustración: ________tales_of_love_by_duongquocdinh